Juan Carlos Peñaranda, 43, (izquierda) y Daniel Villa, 25, (derecha) perdieron la vida el martes, 5 de mayo de 2026, mientras pescaban en aguas de la Bahía Shinnecock. Foto: Cortesía
El luto y la tristeza invaden a dos familias locales, tras la muerte inesperada de Daniel Villa y Juan Carlos Peñaranda, un par de pescadores, a quienes la muerte los sorprendió el martes en la noche, cuando salieron, como muchas otras veces, a bordo de un kayak doble, por la Bahía de Shinnecock, en busca de peces.
De acuerdo con el relato de Fabián Peñaranda, hermano de Juan Carlos, para los dos trabajadores de 25 y 43 años, la pesca era una de sus grandes pasiones. La practicaban en el cantón El Naranjal, de la provincia de Guayas, en Ecuador, de donde ambos eran oriundos y al llegar a los Estados Unidos, la perfeccionaron en aguas de Hampton Bays. Cada año esperaban con ansias la temporada pesquera para internarse en el mar y disfrutar de su pasatiempos favorito.
“El desde niño le gustaba la pesca. Cuando llegamos aquí, prácticamente me enseñó todo, me decía cómo era el mar, cómo saber si la marea estaba bien para pescar. El sabía mucho de eso”, asegura Fabian.
Luis Yepez, amigo de las víctimas, dice que el martes en la noche él iba a ser parte del paseo pesquero. Sin embargo, por cosas del destino, sus amigos partieron sin él.
“Justamente yo iba a ir con ellos en la noche a pescar. Lamentablemente yo les pregunté como está el clima y ellos me dijeron que estaba muy feo, pero dijeron que iban a entrar. Yo les dije ‘no, espérenme, no entren’ y ellos no me esperaron y entraron. Yo llegué, los busqué y no los encontré y pensé que se habían regresado a casa”, dijo el señor Yepez.
A las 8:43 de la noche, Fabián le envió un mensaje de texto a su hermano, pero él no contestó. Esa fue la primera señal de que algo no estaba bien. Luego, hacia la 1 de la mañana, la pareja de su hermano se comunicó con él, para decirle que no había regresado a casa. Y ahí empezó el suplicio para la familia y amigos de los dos pescadores.
“Yo pensé lo peor”, dijo Fabián, ahogado en llanto. “Cuando llegué al muelle me pareció que lo vi, pero no, solo era una visión que tuve. A las 4 de la mañana nos dijeron que los encontraron, porque llegaron con los lentes del otro muchacho y yo ya conocía los lentes y dije ‘sí, es él’”.
“Estuvimos la noche en espera, pero la guardia costera y la policía, nos dieron la mala noticia de que fallecieron”, añade Luis.
El lunes, ya habían intentado internarse en la bahía, pero debido a fallas técnicas en el bote que pensaban usar ese día, terminaron desistiendo.
“Yo tengo un bote e íbamos a pescar el lunes, lo metimos al agua y prendió pero se apagó y ahí ya no volvió a prender, dijo Fabian. “Mi hermano dijo ‘eso es una mala señal brother, algo nos puede pasar, vámonos.’ Yo nunca pensé que iba a ir al día siguiente”.
Juan Carlos y Daniel no solo compartían la pasión por la pesca. Los dos trabajaban como carpinteros en la empresa de Fabián. A Juan Carlos le sobrevive su pareja sentimental y una hija de 23 años, que dejó recién nacida en Ecuador. Su mayor ilusión era reunirse algún día con ella. Daniel, por su parte, deja a su esposa y su pequeña hija de menos de un año de edad.
“Mi hermano era un hombre de carácter fuerte. Era un hombre de trabajo muy responsable”, señala Fabian. “Y Daniel era un muchacho alegre, muy trabajador. Me decía ‘maestro yo lo aprecio mucho’.”
Los seres queridos de los dos pescadores han emprendido una campaña de recolección de fondos para repatriar los cuerpos a su natal Ecuador, donde familiares y amigos los esperan para darles sagrada sepultura.
Los costos del traslado internacional son elevados y deben multiplicarse por dos. Así que la colaboración de la comunidad, hoy es más necesaria que nunca. Si usted quiere unirse a esta causa, haga click aquí. Cualquier donativo, por pequeño que parezca, será de inmensa ayuda para estas dos familias, en estos momentos de tanto dolor.
El sábado, 9 de mayo, se realizarán las honras fúnebres en Hampton Bays, antes de que los cuerpos de los pescadores sean enviados a Guayas. Tanto Juan Carlos como Daniel eran muy conocidos en la región, dice Fabian. Juan Carlos jugaba fútbol y participó en varios campeonatos, por lo que su hermano espera que la comunidad los acompañe en su último adiós y los apoye con la campaña. El velorio se llevará a cabo entre las 5 de la tarde y las 11 de la noche, en Scott Rothwell Funeral Home, que está localizado, en el 20 de Ponquogue Avenue. A las 7 de la noche se llevará a cabo una misa.
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