Familia de Hampton Bays narra los angustiosos momentos que vivieron el sábado cuando la tormenta hizo que dos árboles cayeran sobre su casa y sus dos vehículos

“Pensamos que la casa se nos venía encima”, dicen.

In Noticias, Portada by Juliana HolguinLeave a Comment

Dos grandes árboles cayeron sobre la casa y los carros de la familia Holguín Agudelo, residente de Hampton Bays, durante la tormenta invernal del 4 de julio de 2026. La vivienda sufrió daños estructurales y uno de los vehículos quedó reducido a pérdida total. Fotos Cortesía

Una familia de Hampton Bays, vivió este 4 de Julio, los peores momentos de su vida, cuando la tormenta que azotó a nuestra área el Día de la Independencia, arrasó con dos árboles de su propiedad que cayeron sobre la casa y los vehículos que estaban estacionados en las afueras de la edificación.  Tras analizar la situación, aseguran que están vivos de milagro.

Sandra Agudelo-Holguín dice que la familia había preparado con anticipación la celebración del 4 de Julio en la casa de su hija, en inmediaciones de Huntington, pero tras pasar unas cuatro horas en el lugar, por esas cosas del destino que nadie entiende, decidieron regresar a su casa en la Montauk Hwy de Hampton Bays.  Cuando llegaron empezaron a bajar las cosas del carro y escucharon algunos truenos que por momentos confundieron con los fuegos artificiales que a esa hora iluminaban los cielos de la región.

“Yo fui a caminar con el perrito y entré a la casa y le dije a mi esposo ‘va a llover, estoy sintiendo muchos truenos’, él me dijo ‘no no son truenos, son los fireworks’, yo le dije ‘no, son truenos’.  Entonces él me dijo ‘como va a llover, voy a tapar el carro, a ponerle un cover’, porque el carro era un jeep”, cuenta Sandra.  “Cuando él entro se desató una lluvia, pero era una cosa impresionante.”

La mujer, su esposo y sus dos hijos se resguardaron en la vivienda, pensando que era solo una lluvia torrencial, que pasaría sin complicaciones, como cualquier otra.

“Sentimos un golpe muy fuerte en la parte del frente de la casa y sentimos como que alguien nos estaba tocando la puerta.  Cuando fuimos a abrir, miramos por las ventanas, se sentían unos ventarrones impresionantes y vimos que era el árbol de la parte del frente que se había caído, tapándonos la entrada”. 

Sandra asegura que fue en ese instante cuando entendieron que algo muy grave estaba sucediendo.

“Ahí nos tensionamos.  Yo me vine para la cocina pero sentí un estruendo impresionante y empezamos a gritar, dijimos la casa se está cayendo, la casa se está cayendo.  Salimos corriendo y no sabíamos dónde escondernos, porque la casa tiene demasiadas ventanas”. 

Fueron momentos de mucha confusión para esta familia, que en medio de la oscuridad de la noche, no sabía con certeza lo que estaba pasando afuera.

“Mi hijo mayor decía ‘mamá metámonos al baño’.  Era una cosa impresionante tratando de buscar dónde refugiarnos.  Truenos y truenos y truenos”, dice.  “Yo les dije, ‘veo una luz rara en la parte de atrás’.  Apagamos las luces de la casa para poder mirar bien para afuera y vinos un árbol inmenso sobre el carro”.

Hasta ese momento nadie podía salir de la vivienda, porque habían recibido la alerta a través de sus teléfonos celulares, en la que se exhortaba a los residentes a ponerse a salvo en lugares firmes, alejados de las ventanas.  Todavía, según el aviso, faltaban 15 minutos de tormenta.  15 minutos que se volvieron una eternidad.

“Seguía tronando y todos con miedo. Sonaba horrible en la casa, porque el árbol que estaba entrando al ático sonaba terrible.  La verdad no sabíamos qué hacer, había demasiado caos en esta casa”, relata.

En medio de la angustia esta familia tiene algo muy claro: y es que a pesar de los estragos que causó la tormenta en su casa, la historia hubiera podido ser muy distinta.  Se salvaron por cuestión de segundos.

“Gracias a Dios nos dio tiempo de entrar, porque si el árbol cae antes, nos hubiera hecho daño a nosotros que estábamos afuera mirando los carros antes de que empezará todo esto”, dice Sandra. “Todo duró media hora, yo creo que la peor media hora de mi vida”.

Cuando la tormenta pasó la familia salió para hacer, en medio de la oscuridad, el primer recuento de los daños.

“Fue increíble ver ese arbolote inmenso encima del Jeep, lo estripó todo.  Cayó otra parte encima del carro mío, pero el carro mío no tubo tantos daños, solo rayones.  Pero el tronco que era lo más grande y lo más pesado, ese sí le dio al carro de mi esposo y lo aplastó “, cuenta la señora Agudelo-Holguín. “Nos sentamos en la casa, no sabíamos dónde dormir porque teníamos miedo, mis hijos tenían miedo de dormir arriba porque ahí cayó el árbol.  Finalmente como a la una o dos de la mañana nos vinimos a dormir”.

Al día siguiente, con la luz del día, los Holguín Agudelo pudieron analizar con claridad los alcances de la tormenta, no solo en su casa, sino en todo el vecindario.  Unos de los árboles afectó el techo del ático de la vivienda, el Jeep quedó reducido a pérdida total y el otro vehículo de la familia terminó con algunas averías externas. 

“Pensábamos que era una pesadilla lo que nos había pasado”.

El domingo durante todo el día trabajaron en la remoción de los árboles, cada vez más sorprendidos por la situación y por lo que hubiera podido pasar.

“Un señor que estaba removiendo el árbol dijo que este árbol venía con impacto, pero que si hubiera venido con un impacto más grande, hubiera tumbado parte de la casa o le hubiera caído a alguien que hubiera estado en la cocina o alguien que estuviera pasando por la casa”, relata la señora Agudelo-Holguín.

La familia ya ha hecho las averiguaciones con la compañía de seguros del carro y se enteraron de que no se los van a reponer porque no tenía cobertura para este tipo de contingencias.  La vivienda es arrendada, así que están a la espera de que al dueño de la casa le respondan por los daños estructurales que sufrió la edificación. Por el momento, al ver la gravedad de los destrozos, esta familia asegura que prefiere quedarse con una reflexión.

“La vida es algo tan frágil.  Hoy estamos y en medio segundo todo puede pasar”, dice Sandra.  “La vida es impredecible, pero lo más importante es la familia, la unión, porque uno aveces se pega de cosas sin importancia. Y en estos momentos uno dice ‘wow y si nos hubiéramos muerto, si yo me hubiera quedada estancada en ese árbol cuando fui a mi carro a sacar algo, o mi esposo cuando fue a tapar el carro, que se hubiera quedado ahí’.  Lo material es duro, es un esfuerzo que uno hace, pero va y viene.  En cambio la vida y la salud, es muy difícil.  Así que damos gracias a Dios porque a pesar de que todo se dañó, estamos bien y estamos vivos”. 

Fotos: Cortesía Familia Holguín – Agudelo 

Destrucción en casa de la familia Hoguín. Haga click para ver un video MP4

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Juliana Holguin

Juliana Holguin

Juliana es editora, periodista y comunicadora social de Tu Prensa Local. Tiene una larga trayectoria trabajando en diversos medios de comunicación, especialmente televisión, periódicos y revistas. Su labor periodística ha sido reconocida con 6 premios de periodismo en su natal Colombia, entre ellos el Premio Nacional Simón Bolívar y una docena de premios del Press Club of Long Island. Escríbele un correo a [email protected]

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