El municipio de East Hampton anunció este jueves, durante la audiencia comunitaria sobre la Ley de Seguridad Pública y Rendición de Cuentas, que tan pronto como el martes, presentará una resolución para adoptarla.
“¿Moción para cerrar? Secundada. Todos a favor, digan «sí». Señores, tengo previsto presentar la resolución para adoptar esta ley local el martes”, dijo, visiblemente conmovida, la supervisora de East Hampton, Kathee Burke-González.
Tras el anuncio, una nutrida audiencia presente en la sede del ayuntamiento y muchos más, unidos a través del teléfono, se fundieron en un largo y sentido aplauso, en algunos casos, mezclado con las lagrimas de emoción.
Si es aprobada, East Hampton se convertiría en el primer municipio del East End en adoptar una ley para establecer reglas claras sobre la participación de los recursos locales en acciones federales de inmigración y en la segunda administración de la región, en darle el visto bueno a este conjunto de normas, luego de que la villa de East Hampton hiciera lo mismo, el 22 de abril pasado.
Durante la audiencia pública se escucharon muchas voces a favor de la aprobación de la ley, redactada por el municipio, tomando como base la propuesta elaborada por OLA Of Eastern Long Island.
La Directora Ejecutiva de la Organización, Minerva Pérez, agradeció que los miembros de la junta municipal se tomaran tan en serio esta discusión.
“Esto no es algo unilateral, es una conversación profunda e importante -como de hecho lo ha sido-, y ustedes han honrado ese espíritu con la forma en que han trabajado y han aprendido sobre lo que realmente importa”, dijo Pérez. “Agradezco a los miembros de la comunidad y a la Junta Municipal que comprenden, sin necesidad de ser inmigrantes o inmigrantes recientes e indocumentados, que la seguridad pública es fundamental y que somos todos nosotros unidos quienes hacemos de este lugar un sitio tan hermoso, próspero y seguro como lo es hoy”.
El apoyo a la ley en el municipio y en la villa de East Hampton, representa un precedente importante en la batalla que esta lidiando OLA, para lograr que otras administraciones del East End la adopten y de esta manera fortalecer la confianza entre la comunidad y las autoridades y garantizar que cuando se presenten en nuestra área, acciones de agencias federales, como ICE, la tranquilidad y los derechos fundamentales de nuestra gente, sean prioridad.
La norma establece como intención legislativa reconocer la autoridad del gobierno federal para promulgar y hacer cumplir las leyes de inmigración, conforme a la Constitución de Estados Unidos. Sin embargo, también subraya que bajo el sistema federal, los estados y gobiernos locales conservan facultades propias, especialmente a través del llamado “poder policial”, que les permite proteger la seguridad pública, el orden y el bienestar de sus comunidades.
En ese contexto, la propuesta sostiene que la labor de la policía local depende en gran medida de la confianza de los residentes, el respeto a los derechos humanos y la transparencia en el ejercicio de la autoridad. De acuerdo con el texto, cuando el temor o la incertidumbre generados por operativos federales de inmigración llevan a miembros de la comunidad a evitar el contacto con instituciones públicas, se debilita la seguridad general, ya que disminuye la denuncia de delitos y la cooperación con las autoridades.
Pilar Moya, directora ejecutiva de la organización Housing Help Inc., y quien participó de la audiencia pública, dijo que en la era reciente, la comunidad a la que sirve, ha brillado por su ausencia y ha dejado de beneficiarse de los programas que ofrecen, por físico miedo.
“Me rompe el corazón cuando trabajamos con familias que no pueden venir a la oficina porque están aterrorizadas. Tenemos despensas de comida preparadas para ellos, pero no pueden venir a recogerlas. Familias a las que podríamos ayudar con asistencia de alquiler, pero no pueden presentarse en la oficina para firmar la documentación necesaria”, dijo Moya. “Tuvimos el caso de una familia en la que los niños fueron a la escuela, regresaron, bajaron del autobús y se dirigieron a casa de la niñera; ese mismo día la madre -una madre soltera- había sido detenida por agentes de ICE. Recibimos una llamada de la niñera pues no sabía qué hacer”.
Entre los puntos más relevantes de la ley se encuentra la prohibición para que el municipio participe en acuerdos con el gobierno federal que deleguen funciones de aplicación de leyes migratorias a nivel local, como los contemplados en la sección 287(g) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad. Asimismo, se establece que, salvo que exista una orden judicial o una obligación legal expresa, el personal municipal no podrá utilizar recursos del pueblo —incluyendo personal, vehículos, instalaciones, fondos o bases de datos— para investigar, detener, interrogar, arrestar o transportar a personas con el único propósito de hacer cumplir leyes migratorias civiles.
Otro componente central de la ley es la creación de un grupo de trabajo comunitario, concebido como un espacio de diálogo y asesoría. Este grupo estaría integrado por hasta doce miembros con derecho a voto, designados por la junta municipal, incluyendo representantes de distritos escolares, el clero, profesionales de la salud, organizaciones sin fines de lucro, bancos de alimentos, un abogado con experiencia en leyes migratorias, especialistas en servicios sociales, un defensor de la juventud latina y un empresario latino.
Además, el grupo contaría con miembros ex oficio, como el jefe del departamento de policía de East Hampton, el supervisor del municipio, el abogado del ayuntamiento y el director de servicios humanos. Los integrantes designados servirían por períodos de un año.
Entre sus funciones, el grupo de trabajo deberá reunirse según sea necesario para abordar preocupaciones de la comunidad relacionadas con prácticas federales de inmigración dentro del municipio, así como emitir recomendaciones al ayuntamiento sobre medidas apropiadas para proteger la seguridad pública. La junta municipal, por su parte, estaría obligada a responder a dichas recomendaciones en un plazo de 30 días.
La nueva ley también introduciría requisitos específicos de reporte en situaciones en las que la policía local responda a incidentes relacionados con operativos federales de inmigración. En esos casos, los oficiales deberán documentar el incidente conforme a los procedimientos del departamento y notificarlo al supervisor municipal dentro de un plazo de 24 horas. Posteriormente, el supervisor deberá informar a todos los miembros de la junta municipal en el mismo periodo y proporcionar la documentación correspondiente a más tardar en la siguiente reunión regular. Estos informes también deberán ponerse a disposición del público y del grupo de trabajo, en cumplimiento con la ley estatal de acceso a la información.
Otro aspecto incluido en la ley es la facultad de los agentes de policía locales para solicitar identificación a personas que participen en acciones de cumplimiento migratorio dentro del municipio. Esta medida tiene como propósito prevenir delitos como la suplantación de identidad, conforme a lo establecido en la legislación penal estatal.
De acuerdo con el documento de la propuesta, la ley debe entrar en vigor inmediatamente tras su registro oficial y permanecerá vigente hasta el 1 de julio de 2029, salvo que alguna de sus disposiciones sea declarada inválida por un tribunal competente, en cuyo caso el resto del texto continuaría en efecto.
La audiencia pública del jueves, programada para escuchar las opiniones de la gente frente a esta ley, estuvo plagada de instantes emocionales, como cuando una de las asistentes leyó un poema que resume el sentir actual de muchos niños inmigrantes en los Estados Unidos.
“Madre Patria”, por Richard Blanco.
Amar a un país como si hubieras perdido uno,
como si fueras tú en un avión alejándote de Estados Unidos para siempre,
con las nubes cerrándose como cortinas sobre tu país,
la última escena en la que eres un loco escribiendo los nombres
de tus flores, árboles y pájaros favoritos
que nunca volverías a ver.
Tu dirección y número de teléfono
que nunca volverías a usar,
el color de los ojos de tu padre,
el cabello de tu madre,
aterrorizado de poder olvidar todo eso.
Amar a un país como si yo fuera mi madre la primavera pasada,
cojeando, insistiendo en que la ayudara
a subir todos los escalones del Capitolio de Estados Unidos,
como si ella estuviera aquí hoy frente a ustedes en vez de mí,
explicando sus lágrimas,
sus mejillas rosadas como los cerezos en flor,
dándole color al aire aquel día
cuando se detuvo, se volvió hacia mí y dijo:
“Sabes, mijo, no importa dónde naces.
Importa dónde eliges morir.
Ese es tu país.”
Poema leído por Katie Casey, residente de Freetown.

